Fin de partida
Rezar a los dioses, a los viejos dioses Orar ante las piedras gastadas, cubiertas de musgo, atravesadas de acero Sentir el susurro de hombre y máquinas, desaparecidos eones ha
Así sea.
El destino es un cazador con mucha hambre pero no puede apagar las llamas con sus débiles soplidos. Atravesad el velo y llegareis al nuevo amanecer.

