Una intuición
La realidad es una obsesión constante, una suerte de sueño recurrente.
Hay una verdad oculta detrás de lo que parece cotidiano
¿Hay una realidad aparente enmascarando algo más?
Hay una verdad oculta detrás de lo que parece cotidiano
¿Hay una realidad aparente enmascarando algo más?
A parte de la paradoja semántica que existe en el juego o la unión realidad-apariencia parece haber un indicio de algo poco definible, una constante falta de coherencia absoluta entre lo percibido y lo pensado. No es que uno se vea poseido por sutiles espejismos que distorsionan las imagenes y sonidos, las sensaciones, es más bien una intuición, algo a lo que accedemos de un modo diferente.
La intuición no sensible que nos llega a través de no-escalofrios en el fondo de la mente. Un fuerza de voluntad voraz que trata de arrebatarnos ciertos elementos de la consciencia.
Una pregunta que podemos hacernos es si debemos claudicar ante este fenómeno insolito. Ante cualquier situación siempre está el deseo de rendirnos. La segunda y más importante pregunta que se me ocurre es cual de los dos estados es al que debemos rendirnos ¿hemos de soportar la vida o hay algo que se nos escapa y hemos de perseguir?
Perseguir como las bacantes persiguen a Dionisos. Poseidos por el espiritu de la divinidad.

